Jubilaciones: la solidaridad siempre empieza por otros


El sistema jubilatorio argentino se define como solidario. Pero esa solidaridad, en los hechos, es selectiva.
Un trabajador del sector privado puede haber aportado durante 40 años sobre salarios elevados y, aun así, su jubilación está limitada por un tope legal: hoy, alrededor de $2,5 millones mensuales. Ese tope no es accidental. Es una decisión explícita del sistema previsional basada en la necesidad de sostener el interés general.
Sin embargo, ese principio desaparece cuando se trata de ciertos sectores del Estado. Jueces, embajadores, funcionarios y expresidentes perciben jubilaciones muy superiores, financiadas por el mismo sistema que impone límites estrictos al resto de los ciudadanos.
La desigualdad no es marginal. Miles de jubilados del Poder Judicial cobran entre $5 y $9 millones mensuales, duplicando o triplicando el haber máximo del régimen general. No se trata de excepciones, sino de un régimen estructuralmente privilegiado.
Se sostiene que estos beneficios son “derechos adquiridos”. Pero el propio sistema previsional contradice este argumento: si los aportes generaran derechos ilimitados, no existiría ningún tope para los jubilados privados. El tope existe porque el sistema reconoce que el interés general prevalece sobre el beneficio individual.
Aplicar el mismo tope jubilatorio de $2,5 millones a todos los beneficiarios, sin excepciones, permitiría un ahorro fiscal estimado en alrededor de $470.000 millones anuales, proveniente principalmente del Poder Judicial y otros regímenes especiales.
Ese ahorro no resolvería todos los problemas del sistema previsional, pero permitiría:
• mejorar las jubilaciones mínimas entre el 10% y el 15%,
• garantizar medicamentos esenciales,
• o reducir el déficit sin seguir ajustando sobre quienes menos tienen.
La pregunta es simple:
¿por qué el esfuerzo contributivo tiene un límite para el trabajador privado, pero no para quienes integraron el poder del Estado?
La solidaridad no puede ser selectiva.
Si el sistema tiene un tope, debe ser para todos.
Lo demás no es un derecho adquirido: es un privilegio.
Esperemos que Milei se acuerde que dijo que el ajuste lo pagaría la casta


Juan Chapar

DNI 4537604