Luz
Damas y caballeros:
En algún momento nos hemos quedado a oscuras en forma imprevista; por un corte de luz general que proviene de la calle, porque han saltado los tapones o simplemente, ante un suceso cotidiano conocido; porque se ha quemado una bombita.
Las consecuencias, como todos han experimentado, son por demás desagradables y por qué no decirlo, peligrosas. Sin temor a dramatizar, hay gente que se ha caído por el hueco del ascensor, rodado por la escalera o, por nombrar un accidente menor pero muy común y doloroso, se han quebrado el dedo chiquito de un pie al chocarlo con el filo de una puerta o la pata de su propia cama.
¿Qué tengo yo, acá en mi mano derecha, a su alcance, para solucionar el problema?
Una linterna. Con un simple clic, como ustedes pueden observar, expande una luz circular que achico o agrando girando este práctico anillo, iluminando de esta manera el sector que la circunstancia exija.
Yo se que están ya pensando en el costo de las pilas, pero les tengo una buena noticia: esta linterna no funciona con pilas. Desenroscando la parte posterior ¿qué aparece?
Un enchufe. Sí, un simple enchufe que permite en pocos minutos, cargar la linterna para usarla por varias horas. Y por si tuvieran alguna dificultad con el tipo de enchufe de su casa, el del vecino o el de un hotel, la linterna viene con este magnifico adaptador fabricado por japoneses que se caracterizan por el perfecto encastre logrado en todos sus productos.
¿El precio de esta maravilla tecnológica? Sólo diez pesos.
Sí, un momento, entrego acá y voy para allá.
¿Alguien más?, si, si, voy para allá. Todavía tengo un par para entregar. Les pido disculpas, pero lamentablemente no tengo conmigo tantos productos.
Sí, sí ya voy para allá.
Juan Chapar
Bs.As. 11 Noviembre 2005