Bebieron el viento

de su inmensa pampa sin límite.

Caballo y jinete

iban con el viento

eran el viento.

Dejaron una estela

en la laguna

y en el amarillo pajonal.

Su libertad

extensa

como su pampa,

donde la vista se pierde,

en el día de sol ígneo

y en la noche con luna blanca.

En su desplazamiento sin límite

callaron

entre el tenso acero.

Unidos hombre y bestia

en un abrazo final

del cual ya nunca despertaron.

Para qué despertar?

Si allí terminaba la pampa

si había ya un límite,

la pampa

sin libertad murió

y el gaucho junto con ella.

2-IV-64 Bs.As.