EL DESDICHADO


Yo soy el tenebroso, el viudo, el desconsolado,

En la torre abolida el príncipe de Aquitania:

Mi sola estrella está muerta y mi laúd constelado

En sí mismo, el sol de la melancolía porta.


En la noche de la tumba, tú que me has consolado

Devuélveme el Pausilippe y el mar de Italia,

La flor que agrada tanto a mi corazón desolado,

Y el parral donde el pámpano se une con la rosa.


¿Amor o Febo, Lusignan o Biron, pero qué soy yo?

Mi rostro está aún rojo del beso de la reina;

Yo he soñado en la gruta donde la sirena nada...


Cruzado el Aqueronte, vencedor soy dos veces, yo,

Modulando torre a torre sobre la lira de Orfeo

Los suspiros de la santa y los gritos del hada.