El sol ya es luna

y el viento susurra.

El sol es blanco

y el viento reza.

La noche entera

es llama

cada sonido

con eco vacilante.

Cada luz

con reflejos desgarradores.

Cada sonrisa

con misterios de siglos.

Me llama.

Mi respuesta

es el silencio,

es el niño y el anciano

es mi “yo” y el que quisiera ser.

Es Dios y el ídolo

es mi amor y mi locura.

Mi respuesta

es el silencio.

Por el cual

mis labios callaron.

Algún día los abriré

y si entonces, pasados por el tiempo

estaré con la profundidad de los siglos

y el grito

hará eco en las estrellas

y moriré.

28-VI-64 Buenos Aires