Yo vi como perdían

las figuras que un día amé

sus sueños imposibles

(quizás por culpa mía)


Mis manos se crisparon

en las cabelleras que el ocaso

tiñó de sangre parda.


Hubo voces claras

que me susurraron su amor

y hoy, ya incoloras,

le hablan de soledad

a los muros del mar.


Quizás hay una figura clara

que guardó los sueños

que yo guardé.

Le hablaré de la angustia

y de mi estrella violeta.

En los crepúsculos de sangre

en sus ojos casi de mar

miraré mi rostro gris.


Mas el viento acaricia mi rostro

mi mirar se vuelve [tachado] incoloro

y mis labios fríos.

Angustia. Mi angustia.

Por mi frente ya casi insensible

corre la sangre de mis sueños

que derrama el viento incesante.

14-XII-64