LLOVIENDO


Mis letras se arrastran

(como la lluvia en la tierra)

buscando una palabra,

que refleje el sordo murmullo

de los incesantes tambores.


Cada gota marca mi rostro

(le da una historia y lo olvida)

Quizás cada gota sea un rostro

con una historia; la caída y el final.


Mis palabras caen, como la lluvia,

de una mancha gris

y quizás de un poco más allá.

Caen solas, se excluyen,

y la tierra las absorbe

con el “olvido” que siempre me asustó.


Mi rostro busca “su” historia

tallando con las palabras y la sangre

los reflejos de una lluvia que se va

dejando la tierra mojada

que ya mañana se secará;

junto con mis palabras,

mi sangre coagulada

y con “mi” historia eterna

que no tendré jamás.

28-XI-64