Los corceles son de oro, sus músculos se [ilegible] entrecruzan y parecen soles. Y después un manto verde inmenso, lejos una masa gris tallada por el tiempo.
¡Corramos! ¡Corramos! El césped se escapa y se escapa.
Ahora hay un estanque sereno, tiene figuras extrañas con la boca gastada, pero ya no dicen nada. Aquí el tiempo se detuvo.
Las mujeres que sólo hablaban francés y nunca reían.
En los ojos estaba todo y en los labios una pequeña curva.
Esas caras pálidas, esas manos que nunca tomaban nada, sólo acariciaban. Esas mujeres de noche, ocultas (siempre ocultas), sexualmente profundas, terriblemente profundas.
Y yo (gigante) la busco aquí. Esos leones, echados, con grietas verdes, eran blancos pulidos, estoy seguro.
Ella un día con una media sonrisa acarició sus melenas graníticas. Ella era la invencible, ellos los inmóviles. Ella la fugaz, ellos los eternos.
Pasó muchas noches esperándome. El parque era negro y ella con la blancura de la muerte me esperaba.
Aquí estoy lleno de sangre aún caliente.
Straus. Vals. Siempre me fascinaron. El parque está iluminado. Hay mucha gente (todos de etiqueta: año 1900). Todos me saludan. El champagne se desliza por la noche.
¡Sí! ¡Esta es mi fiesta! Este es mi vals y ésta es la mujer y la época que me guardaron los siglos. Este es mi paraíso y mi cielo.
Cuántas veces dibujé esta noche, la soñé, la lloré.
13-VIII-1965