Me gustaría ser lejanía.

Que no viera mi pasado.

Dónde mis manos

estaban incoherentes.

Dónde todo es como lo dejé

y nunca lo podré cambiar.

Siempre estará igual

con esa sangre y esas lágrimas.

Me gustaría ser lejanía,

ese “siempre”

donde mis manos

estaban incoherentes.

Me gustaría ser lejanía,

que no viera mi futuro,

que no es luz

que ni siquiera es sombra.

De esa luz

que perseguimos con angustia

y cuando por fin

nos parece alcanzarla

somos la sombra definitiva

que es la muerte.

Me gustaría ser lejanía,

sin pasado que es impotencia

sin futuro que es melancolía

sin futuro que es luz que se torna en sombra de abismo.

Quizás sin ver el pasado y el futuro

vería el presente

que nunca vi.

1-VII-64 Bs.As.