Noche de amarillenta luz

lejos

(o quizás cerca

se oye un aullido.

Mi piel se eriza,

mis ojos se hunden

en el tiempo y en el espacio.

Mi ser vibra

y soy hombre y bestia.

La angustia

oprime el pecho.

Me gustaría

estar junto a esa bestia

y junto con ella

aullar

y aullar muy fuerte

al inmenso infinito.

2-IV-64 Bs.As.