Mis manos

acarician el viento

y mis ojos

el infinito.

Que el mundo calle;

estoy con ella.


Voy por el celeste

como si siempre hubiera estado.

Yo soy celeste.

Aquí está ella.

El sol con su cara sangrante

y este sueño siempre regresa.


Los límites de sus labios

ya se borran en mis sueños.

Que el mundo calle;

[tachado] muero por ella.

28-XII-64