Yo quisiera,
cuando tú leas mis versos;
Que vieras
la muerte muy cerca
y desearas el abrazo de Dios.
Que sintieras
el murmullo del tiempo
y el murmullo eterno de Dios.
Que soñaras
con un sol de mil colores
y con la imagen de Dios.
Que amaras
mi sombra lejana
y la luz del inmenso Dios.
2-VII-64 Buenos Aires